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¿Cómo transportar vino con éxito?

El vino es uno de los productos más internacionales. Aunque no en todos los países del mundo se produce, sí se consume en prácticamente todo el globo. Para hacernos una idea, en 2018, se consumieron en el mundo alrededor de 24 500 millones de litros de vino. Con este dato, transportar vino se ha convertido una actividad tan importante como continuada.

En este artículo se habla del transporte de vino en sus dos formatos, tanto en botellas como en granel, y en las marcadas diferencias entre una y otra manera.

 

El transporte de vino

 

Solo en España, el consumo de vino per capita es de casi 27 litros anuales. Esto implica que exportar vino y transportarlo dentro de nuestras fronteras son dos actividades muy relevantes. No en vano, España es uno de los principales exportadores de este líquido en todo el planeta.

 

 

Solo en 2016 el país exportó casi 2 500 millones de litros. Con ello y según el formato en el que se presente el vino, se utilizará una forma u otra de transporte.

 

La exportación de vinos puede realizarse mediante transporte marítimo, aéreo o terrestre. En el caso del primero, se lleva a cabo en un flexitank o en un contenedor completo. En el aéreo, los envíos son menos voluminosos y más urgentes. En el terrestre, como en otros, el transporte puede ser paletizado o no paletizado. En este tipo, suelen combinarse en tren o camión y el producto viaja refrigerado.

 

Vino a granel

La exportación de vino a granel tiene muchas ventajas, especialmente en el tipo de transporte, el cual se caracteriza por usar importantes protocolos de calidad, manipulación y almacenamiento, además de lograr en el líquido un mantenimiento óptimo de sus propiedades. Para transportar el vino a granel se utilizan:

 

– Tanques flexibles: Son bolsas desechables realizadas con material plástico, las cuales se instalan en un contenedor estándar. Es un método económico de transporte al eliminar costes de limpieza por ser de un solo uso.

 

– Contenedores para graneles líquidos: Se trata de contenedores con dimensiones tipo ISO estándar, es decir, elaborados en acero y reutilizables. Esto implica un mayor coste al ser necesario limpiarlos y más contaminación.

 

Vino embotellado

Para transportar vino embotellado hay que tener mucho cuidado para evitar roturas, especialmente en viajes largos. El uso de cajas adaptadas, los palets o contenedores con sujeción perfecta a los camiones o los barcos son algunos métodos importantes. La carga es movida, además, mediante rodillos que permiten una mayor suavidad y agilidad.

 

Algunos de los métodos para transportar vino embotellado son:

Contenedor completo: Puede mover alrededor de 13 000 botellas por medio de los palets.

 

Contenedor LCL: Se utiliza para envíos pequeños como muestras o pedidos seleccionados a cualquier país del mundo.

 

Para transportar vino es importante considerar varios aspectos: la cantidad de litros, el envase de los mismos, la distancia que está el destino final y, por supuesto, el tipo de método de transporte que se utilizaría, entre otros aspectos. Gracias a la posibilidad de elegir, este líquido es uno de los productos más exportados. Y lo seguirá siendo.

 

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