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Leasing o renting ¿qué opción resulta mejor para los operadores de flotas?

Para una empresa de transporte de mercancías la elección entre el leasing y el renting es vital a la hora de acceder a una flota de vehículos de transporte.

 

Dependiendo del estado financiero del operador logístico y de la viabilidad a medio plazo de negocio convendrá una opción u otra.

 

Diferencias entre leasing y renting para empresas de transporte de mercancías

 

empresas de transporte de mercancías
 

El leasing y el renting son dos figuras muy diferentes. El renting consiste en un alquiler a largo plazo en el que, una vez finalizado el contrato, el vehículo o la flota vuelven al propietario que lo prestó. No cabe opción de compra, y ello lo diferencia del leasing donde, una vez finalizado el alquiler, el arrendatario puede adquirir el o los vehículos.

 

Además, la propiedad en el caso del renting es de la empresa que lo alquila, de forma similar a lo que ocurre con los coches de alquiler de aeropuertos y estaciones. Mientras que en el leasing la propiedad pasa al transportista, con un contrato que puede durar entre dos y seis años antes de decidir si se compra o no la flota.

 

El mantenimiento para los operadores logísticos

Además de las diferencias a nivel contable y fiscal que supone ser el gestor de un vehículo (leasing) o simplemente su usuario mediante alquiler del propietario (renting), existe un factor clave para decidir qué modalidad es más recomendable.

 

Para empresas con una vida más corta y menor capacidad financiera es recomendable el renting, ya que en el contrato de alquiler del vehículo, que suele tener una duración máxima de 60 meses, se incluye un seguro y, lo que es más importante, el contrato de mantenimiento.

 

No obstante, es el propietario que lo arrienda el que debe hacer frente a las reparaciones, inspecciones y mantenimiento de la flota alquilada hasta el fin del renting. Así, una vez se firma el contrato se sabe con certeza el coste total mensual y anual que va a suponer para la empresa, libre de gastos por roturas o desperfectos.

 

Mientras tanto, en el caso del leasing las cuotas suelen ser más bajas pero se adquiere el riesgo de que, si el vehículo se estropea, es la empresa transportista la encargada de su reparación, así como del mantenimiento básico al que está obligada.

 

Apuesta de futuro vs solución a medio plazo

Pero lo más importante a tener en cuenta para elegir entre el renting y el leasing es el modelo de negocio a futuro planteado. Si se tiene en mente que el negocio para el que se acudió al leasing tiene porvenir una vez acabe el contrato, es la opción ideal.

 

Con los beneficios de haber evitado en ese momento la compra, habiendo accedido al mercado sin una gran inversión inicial, se podrá adquirir la flota en condiciones más ventajosas para la empresa.

 

En cambio, con el renting se estaría acudiendo a una solución provisional con ahorro de costes y seguridad en el mantenimiento pero, al acabar el contrato, la empresa se encontrará sin flota, tal y como al principio. Dependiendo del estado financiero de los operadores logísticos, se optará por una o la otra.

 

 

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