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¿Cómo se resuelven los conflictos relacionados con el comercio internacional?

Los litigios en el comercio internacional implican una doble problemática. No hay una única legislación y, en ocasiones, la discrepancia entre fueros genera problemas. Este artículo indica cuáles son las vías habituales de resolución de estos conflictos.

 

Empresas de logística: legislación en operaciones de comercio internacional

El primer aspecto ha destacar es que no existen leyes comunes de cumplimiento en todos los países. La Organización Mundial del Comercio (OMC) sí establece una serie de pautas sujetas a la interpretación. Lo que sucede es que ese margen es muy grande.

 

Las operaciones de compraventa internacional de una cierta cantidad tienen que estar reguladas. Es imprescindible conocer quién se va a responsabilizar y en qué cuantía si hay algún tipo de problema.

 

El contrato es el documento que regulará los supuestos de conflicto en comercio internacional. ¿Cuáles son las posibles soluciones? Fundamentalmente, dos: delimitar el fuero judicial o someterse a un arbitraje.

 

comercio internacional

 

1. Delimitar el fuero judicial en el contrato

La primera medida que hay que determinar al celebrar contratos de exportaciones e importaciones es el fuero judicial. Saber desde el principio cuál será el fuero competente ahorrará muchos problemas en caso de reclamación.

 

La jurisdicción que va a imperar puede ser la del país de destino o de envío, según lo que se establezca. Este punto es importante porque, en ocasiones, puede haber conflicto por ello. Las legislaciones pueden ser distintas, así como los idiomas con el consecuente perjuicio. Lo ideal es que esta cuestión quede clara desde el principio.

 

En cualquier caso, este modo de resolución de conflictos puede no ser el más recomendable por dos motivos. El primero de ellos, que se tarda más en obtener una solución. La segunda razón es que el coste se dispara.

 

2. Acordar someterse a un arbitraje

El arbitraje es una opción que surgió ante los numerosos problemas por diferencias legislativas. Hay que indicar que esta opción es plenamente legal y que se puede elegir en cualquier contrato.

 

La solución más recomendable es someterse a un arbitraje. Este supuesto también puede constar en el contrato para evitar problemas. Ahora bien, y a diferencia de la vía judicial, esta tiene que ser aceptada expresamente de antemano por las dos partes.

 

El arbitraje suele estar gestionado por las Cámaras de Comercio. La mejor opción es informarse y solicitar este tipo de mediación. Lo cierto es que esta es la vía por la que tienden a optar las grandes empresas. Este modelo permite ahorrarse la fase declarativa de una mediación judicial y los dictámenes son aceptados por los tribunales de justicia.

 

Eso sí, hay dos aspectos que hay que recordar. El primero, que se tienen que abonar unas tasas superiores que las de los tribunales de justicia. Otro elemento es que estos tribunales carecen de fuerza ejecutiva de manera que, en caso de incumplimiento, hay que ir a la vía judicial.

En conclusión, la legislación comercial sobre exportaciones e importaciones sigue sin estar plenamente harmonizada. En consecuencia, lo preferible es aceptar un arbitraje de entrada para evitar problemas.

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